sábado, 18 de junio de 2011

Las 10 estaciones

Lecho

No quiero abrir los ojos. Quiero quedarme, un poco más, un poco más. Mamá me repitió hasta el hartazgo que cuando suena el despertador hay que saltar de la cama sin demorarse, cada minuto que se pierde es irrecuperable. Una desgracia, toda una desgracia, rezaba. No quiero. La cama me abriga, me abraza. En la cama estoy a salvo. Un rato más, promesa. Me acurruco y me tapo la cabeza con las frazadas. Estoy en paz.

Silencio, no necesito pensamientos. Me gusta moverme entre las frazadas, disfruto del roce. Me gusta dar vueltas en la cama. Silencio. ¡Sh…! Silencio. Quieta y crucificada intento escucharlo.

¡Levantáte! ¡Levantáte, levantáte, levantáte!

Las órdenes se me amontonan, las contradicciones se me retuercen en el estómago, me doy vuelta en la cama como si fuera una babosa con sal y escucho gritos. ¡Levantáte! ¡Levantáte! ¡Levantáte! Me siento de golpe y grito: ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Aprieto los dientes con fuerza y me arranco los clavos, el dolor es ácido y húmedo. Quieta y sangrando, espero.

Silencio, busco un pensamiento. Resoplo, estoy agitada. Me quedo quieta esperando. Empiezan a correr las palabras, se cruzan, las veo, se chocan, se miran, se abrazan. Levantarse, cama, despertador, desayuno, moverse, mamá, ojos, pantuflas, quererse, dolor, enojo, camisón, deberse, ducha, espejo, pis mirarse. Levantáte Paula, levantáte. No quiero, no puedo, necesito un motivo y no lo encuentro. Me siento en la cama, tal vez si me muevo… Asomo el pie derecho por debajo de las frazadas… Estiro los dedos, los separo, los miro, siento el frío y espero… Revuelvo en mi cabeza buscando un motivo… No lo encuentro…, no hay.

¡Quiero un motivo! Hago una lista. Sol, mañana, caminar, hambre, trabajar, bañarse, deseo, salir…, salir…, salir… Salir de la cama, salir de acá, salir de mí. Me sangra la frente. Silencio.

Tengo escamas en las manos y palabras en los pies. No quiero y no puedo. Escucho los gritos y hago fuerza para levantarme, pero me duelen los huesos. Tengo plumas en los brazos y flores en las piernas. Quizás…, si me inclino, puedo... Caen gotas de sangre en las pantuflas negras. Me arranco una espina, hago fuerza, aprieto los dientes y me paro…

Estoy de pie, junto a la cama, chorreando. Se alejan los gritos. Lento, muy lento me alejo. Me voy, la abandono, me desgarro en silencio.

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