lunes, 31 de octubre de 2011



se acerca el momento del año donde algunos nos ponemos a hacer balances no voy a balancear nada no me sale lo primero que me gustaría balancear es la dieta y a la vista esta que no me sale mierda que fin de semana mierda que año agitadísimo mierda un año mas mierda estoy contenta mierda mierda mierda música para mis oídos

domingo, 18 de septiembre de 2011

Fin de semana.
Adrenalina.
Colores.
Sonidos.
Familia.
Comida.

Tatuaje.
Placer.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Organizando la música mientras recupero los colores y la energía. sSigo en busca de las palabras que se fueron de viaje. Me quedo tranquila mandaron postal, ya van a volver. Sorprendida y feliz por mis elecciones, agradecida por el trabajo realizado y el camino desandado. Con ganas de abrazar. Con ganas de habitar otros mundos. Paso a paso.

sábado, 10 de septiembre de 2011



Pero no te extraño
Pero no te extraño, hay veces que sueltan,
dentro de mi cuerpo, todos los delfines y
dos lobos marinos y como diez pingüinos
a hacer de las suyas creyéndome tuya
y yo no te extraño, me da mucha sed,
hasta que las bestias se duermen al bies.

Y me duermo sola, sin piyama en bola,
como la Inesita, que dormía sola di
dicen los que la aman, yo digo que dicen
los que no pudieron meterse en su cama,
yo creo que Inés quiere dormir sola,

lunes, 5 de septiembre de 2011

donde se esconden las palabras cuando no están en los papeles si no están escritas dibujadas sera que no existen o si sonaran seria suficiente donde están me pregunto las necesito las espero las quiero con urgencia para escribir una carta de amor no desesperado me la paso revisando los cajones y los placares pero no veo dibujos que se le parezcan ni sonidos que me digan nada sigo buscando las palabras che vos devolveme mis palabras traelas a casa cuando quieras no toques timbre pasa dejo la puerta abierta estoy esperándolas si te veo puedo invitarte unos mates pero solo si traes palabras las que necesito ah y no me disperses los pensamientos aunque a veces no ayuden mucho los quiero conmigo es mi manera de ayudar a las palabras a que vuelvan si las palabras me leen quiero que sepan que las extraño que las espero que las quiero y necesito les prometo un gran abrazo y hermosas cartas

domingo, 28 de agosto de 2011

Sin comentarios

desde febrero que nadie tiene nada para comentar a mis palabras será que no hay nada para decir o lo que sería más interesante es que se quedan mud@s no creo tener semejante poder estoy practicando la continuidad en las palabras tengo que leer el Ulises de Joyce no se si me da el cuero pero en eso ando lo encontré en una página buenísima donde bajar libros esta fresco y tengo hambre voy a tener que cocinar no es mi fuerte pero comer hay que comer así que siempre es mejor llegar a la cocina antes de que la cosa se ponga insostenible porque armo oraciones poco creíbles de ser pensadas no pienso usando factible ni insostenible sigo intentando escribir lo que escucho en mi cabeza no paro mejor no pienso sigo con hambre y sigo con los dedos en el teclado la comida no se hace sola y la puta dieta bah no la siento tan puta últimamente capaz quien te dice me amigo con la comida y mis eternos problemitas con ella ahora voy a poder reclamarle a un par que comenten porque yo comento lo que leo a veces no a veces hasta dejo de leer pero en general comento y leo leo mas de lo que comento últimamente mi vieja acaba de entrar en el msn tengo los pies fríos no me puse medias hoy no se porque me colgué nomás salí del baño dispuesta a vestirme y me mandé el pantalón y la remera y me colgué mirando algo en la tele de un barco holandés que le impedía a uno japones la caza de ballenas y se armaba un gran quilombo porque los japoneses terminaban denunciando al país por una acción deliberada cosa que no era cierta que podría haber hecho un daño físico a los tripulantes japoneses resulta que terminó siendo un problema internacional ahora bien los japoneses de reconocer que pescan ballenas en la Antártida o sea no es su territorio ni hablar nada de lo que ellos hacían les parecía incorrecto bueno es una estupidez mi enunciado pero pensaba en la manipulación de los datos de la información y mis medias que se perdieron en esos pensamientos mejor sigo con el hambre y la comida me pongo las medias y me voy a cocinar empieza a moverse un poco mi estómago y no quiero llegar al punto de atacarme de hambre tengo que comprar café me olvidé no tengo ganas de salir así que será mañana los domingos son para quedarse en casa y hacer planes pachorrientos a cocinar y comer se ha dicho mas vale que alguien diga que paso por acá al menos o que esto es una mierda importante o lo que mierda sea he dicho

martes, 16 de agosto de 2011

Pausa en movimiento

Los Pecados Capitales nunca llegaron a ser siete. Las 10 Estaciones se detuvieron en 2. No es que esté en pausa, todo lo contrario, pero no llega al blog.

Las palabras están en otros papeles, otros espacios y abundan, saltan están por todas partes, se convierten en obras y transpiro. Transpiro palabras y disfruto. Disfruto de la tarea y escribo. Escribo sin parar y en pausa.

Pausa.
Movimiento.
Pausa en movimiento.

lunes, 11 de julio de 2011

Las 10 estaciones

Cuarto de baño


En pie escudriñándome frente al espejo, me miro las heridas con desconfianza. No estoy segura de lo que veo. Tengo la frente lastimada, pegoteada de sangre, pero no me duele nada. No me animo a tocarme. ¿Estarán ahí?

Cuanto silencio hay en esta casa. Las habitaciones vacías repiten mis pasos y suspiros. Tengo que comprar mas muebles. Llenar la casa de muebles. Prefiero los libros, muchos libros. A quién le importa si los leo o no, hay que tener muchos libros. ¡Cuanto silencio! También debería comprar música, mucha música. No quiero escuchar mis suspiros. ¿Alguien camina en el living? No puede ser… Debo ser yo, estoy pisando fuerte… Pero… yo me arrastro… Quizás estoy confundida, perdí mucha sangre… Tengo que quedarme tranquila…

Miro al espejo y veo mi frente pegajosa y anestesiada y recuerdo un cuadro de un nene llorando con un pañuelo que le ata la cara y la cabeza en la sala de espera del dentista. Ahora se les dice odontólogos pero para mí siempre fueron den-tis-tas. Odio los dentistas más que a los odontólogos ¿Cómo se le ocurre a un odontólogodentista colgar en la sala de espera de su consultorio un cuadro de un chico sufriendo de dolor? ¿Acaso es su intención asustar a sus pacientes? ¿Será una demostración de poder? ¿Odiaran a los niños? Pienso sin poder dejar de verme la frente toda pegoteada. Creo que son sádicos y morbosos. A mí que no me vengan con el cuento de ayudar a la gente. No les creo. Disfrutar metiendo la mano dentro de la boca a la gente, no es normal.

¿Eso es una espina? Busco mi dedo índice de la mano derecha, lo miro, esta limpio. Empiezo a rascarme la mancha negra sobresaliente de la escama frontal. Rasco, me miro el dedo, sigue limpio. No tengo nada. No es una espina entonces, tengo que quedarme tranquila…

Es hora de bañarse así no pienso y me saco esta sangre pegoteada. Sigo en pie, delante del espejo pensándome. Me saco la bombacha y recuerdo. Vuelvo en busca de mi dedo índice, lo miro, está limpio, pero no le creo. Abro la ducha y recuerdo una boca húmeda sobre mi boca. Me miro desnuda, deseo y recuerdo más. Esa boca húmeda me hizo llorar a los gritos sola en medio de la calle. Me despedía mientras su lengua revolcaba la mía con furia, con tristeza con dolor, con odio. Esa boca me odio y yo a ella. No hay deseo sin dolor, ni recuerdo que no me duela. Tengo que bañarme, así no pienso. Abro la ducha, acerco mi mano derecha al agua y corroboro que no quema. Me meto debajo de la lluvia tibia con los ojos cerrados y me bautizo. Se desvanece la sangre, se caen las espinas. El dolor y el odio se aplacan. Recuerdo el deseo en mi cuerpo y los pasos en el living. Estoy pisando fuerte…

Me froto el cuerpo con ternura. Me recuerdo. Sigo en pie, debajo de la ducha, enumerando besos, dolores y espinas. No hay nadie en el living, estoy pisando fuerte…

Apago la ducha, me envuelvo en la toalla verde manzana, me pongo las ojotas y me paro frente al espejo, me miro. Estoy limpia. Suena el timbre.

sábado, 18 de junio de 2011

Las 10 estaciones

Lecho

No quiero abrir los ojos. Quiero quedarme, un poco más, un poco más. Mamá me repitió hasta el hartazgo que cuando suena el despertador hay que saltar de la cama sin demorarse, cada minuto que se pierde es irrecuperable. Una desgracia, toda una desgracia, rezaba. No quiero. La cama me abriga, me abraza. En la cama estoy a salvo. Un rato más, promesa. Me acurruco y me tapo la cabeza con las frazadas. Estoy en paz.

Silencio, no necesito pensamientos. Me gusta moverme entre las frazadas, disfruto del roce. Me gusta dar vueltas en la cama. Silencio. ¡Sh…! Silencio. Quieta y crucificada intento escucharlo.

¡Levantáte! ¡Levantáte, levantáte, levantáte!

Las órdenes se me amontonan, las contradicciones se me retuercen en el estómago, me doy vuelta en la cama como si fuera una babosa con sal y escucho gritos. ¡Levantáte! ¡Levantáte! ¡Levantáte! Me siento de golpe y grito: ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Aprieto los dientes con fuerza y me arranco los clavos, el dolor es ácido y húmedo. Quieta y sangrando, espero.

Silencio, busco un pensamiento. Resoplo, estoy agitada. Me quedo quieta esperando. Empiezan a correr las palabras, se cruzan, las veo, se chocan, se miran, se abrazan. Levantarse, cama, despertador, desayuno, moverse, mamá, ojos, pantuflas, quererse, dolor, enojo, camisón, deberse, ducha, espejo, pis mirarse. Levantáte Paula, levantáte. No quiero, no puedo, necesito un motivo y no lo encuentro. Me siento en la cama, tal vez si me muevo… Asomo el pie derecho por debajo de las frazadas… Estiro los dedos, los separo, los miro, siento el frío y espero… Revuelvo en mi cabeza buscando un motivo… No lo encuentro…, no hay.

¡Quiero un motivo! Hago una lista. Sol, mañana, caminar, hambre, trabajar, bañarse, deseo, salir…, salir…, salir… Salir de la cama, salir de acá, salir de mí. Me sangra la frente. Silencio.

Tengo escamas en las manos y palabras en los pies. No quiero y no puedo. Escucho los gritos y hago fuerza para levantarme, pero me duelen los huesos. Tengo plumas en los brazos y flores en las piernas. Quizás…, si me inclino, puedo... Caen gotas de sangre en las pantuflas negras. Me arranco una espina, hago fuerza, aprieto los dientes y me paro…

Estoy de pie, junto a la cama, chorreando. Se alejan los gritos. Lento, muy lento me alejo. Me voy, la abandono, me desgarro en silencio.

martes, 12 de abril de 2011

Pausa II

Con o sin paciencia los días se suceden "sin solución de continuidad" (como me gustan estas palabritas juntas!)

Dejarse estar o poner alguna parte del cuerpo en movimiento. Habría que definir parte del cuerpo quizás, pero demora el movimiento.
En este tren dejarse estar ¿es positivo?
Dejarse estar a veces es el mejor transporte para avanzar.
Dejarse estar sin abandono.
Dejarse de pensar.
Dejarse de joder.
Dejarse...

Recuperar la paciencia dejándose estar y dejándose de joder (que no es lo mismo que joder dejarse)...

sábado, 19 de marzo de 2011

Pausa

Las palabras vacacionan, se esconden, juegan lejos de mi.
Los dolores se adelantan y me embriagan.
Las musas no existen.
Las causas dejan de ser justas.
Y espero..., un poco más...
Espero no perder la paciencia

domingo, 13 de febrero de 2011

Pecados Capitales: Soberbia

Se acerca a la mesa, todos hablamos al mismo tiempo desordenadamente. Sivila se para delante de nosotros esperando que la miremos, pero la ignoramos. Ella espera y sonríe, confía en que vamos a prestarle atención. Nos hacemos los distraídos por miedo a que nos haya escuchado hablar mal de ella. Espera un poco mas, no se la nota apurada ni ansiosa, confía. Sivila carraspea, llamando nuestra atención, saluda, sonríe y comienza a dar una explicación sobre su sorpresiva presencia. Intenta ser cortés, notamos el esfuerzo y nos detenemos a escucharla. Mientras explica algo referido a despedirse, yo pongo en práctica mi cara “cuatro”. Sonrisa mediana, comisuras apenas levantadas, sin ironía ni complacencia. Los demás la miran, algunos con sonrisas otros seriamente pero nadie la invita a sentarse. No nos interesa lo que tenga para decirnos, solo la soportamos. Quizás nos preocupe un poco saber si logró escuchar que hablábamos mal de ella cuando entraba, solo un poco. Sigue explicando el motivo de su despedida, cosa que todos sabemos. Nos hacemos los sorprendidos y respondemos con comentarios formales. Ella sabe hacer de cuenta que le interesa ese encuentro y nosotros no nos esforzamos por demostrarle lo contrario. Queremos terminar esa situación lo antes posible para seguir hablando tranquilamente como antes de su llegada.

Sivila, tiene lagañas en los ojos y los dientes amarillentos a pesar de no ser fumadora. Se viste de manera antigua y es muy blanca, tanto que da impresión verle partes del cuerpo descubiertas. Es una mujer rubia, con mucho cabello, que se nota que no puede dominar. Tiene las manos con uñas muy pequeñas y dedos regordetes, blanquísimos también y es pianista. Al menos eso dice su curriculum y varios compañeros que han trabajado antes con ella.

Habla de su jubilación, yo sigo con mi cara “cuatro” esperando que se vaya de una vez.

No me interesa para nada lo que tiene para decir. No me interesa ni que sea pianista, ni que este contenta, ni que salude, ni que se jubile, ni que sea rubia. Es aburrida, intolerante, orgullosa, negadora, arrogante, pedante, vanidosa, tonta, ignorante, chata, obtusa y nociva. ¡No quiero verla más!

Le agarro la mano con cariño, le hago un comentario sobre adaptarse a no trabajar y le deseo un buen retiro. Sivila sonríe, agradece y se va.

Nos quedamos mirándola en silencio hasta que atraviesa la puerta.

_ Los invito con un café, digo casi a los gritos. Me levanto riendo, esta vez de placer.

martes, 1 de febrero de 2011

Pecados Capitales: Pereza

Llevas horas en la cama sin dormir, mirando el techo y de vez en cuando el televisor. Te tapas la cabeza con las sabanas y te volvés a destapar. El techo sigue ahí, igual al segundo anterior. La misma luz, los mismos sonidos, el mismo olor. Te tapas los ojos con las manos y respiras hondo. Hay olor a sucio, a viejo, a encierro. Hay olor a muchas noches sin dormir, olor a cansancio y eyaculaciones. Volvés a mirar y el techo sigue igual, nada cambió. Te levantás de la cama, metés los pies en las ojotas y los arrastrás hasta el baño. Meas, mucho, el olor es fuerte. No te lavas las manos seguís arrastrando los pies hasta el living y te tiras en el sillón. Con el pie izquierdo alcanzas el control remoto. Apretás los botones con el pulgar y prendés el televisor. Subís el volumen en el dormitorio sigue prendido el otro televisor y no te deja escuchar. Escuchas pero no prestas atención. Suena el teléfono.

_ Hola…

_ …

_ Acá andamos, muy bien, mirando una película.

_ …

_ No creo que pueda, tengo mucho que hacer, ando a las corridas. Mejor hablemos mañana, si puedo me hago un hueco y nos encontramos a tomar algo. No te enojás?

_ …

_ Claro, claro… Tenés razón, ando a las corridas con mucho trabajo, pero me organizo y lo hacemos.

_ …

_ Un abrazo. Chau, chau…

lunes, 24 de enero de 2011

Marta Gomez - Melancolia



el año a pleno
maravillosamente
hay días alegres
hay días de melancolía
hay días.. siempre